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Re: [MC] Una tornada massa llarga



At 22:21 21/10/1996 +0200, you wrote:

>Què penseu que pot passar amb aquesta mena de zombi? Una possibilitat és
>que se l'enduguen a València, que el jutge aconseguisca un certificat de
>defunció i que l'enterren.


        Desde luego el regreso sería demasiado largo, lo que no se es si el
título sería aplicable con más propiedad al comisario o al zombi.
        Todo un destino de inacabable retorno: escapar, del garrote, de la
carcel, de la sepultura,... y volver, volver al mundo de los no zombis, pero
en el fondo: ¿qué es lo que diferenciaría a nuestro zombi de los no zombis?,
que los muertos siempre vivientes han de hacer cosas horrorosas, perseguir a
inocentes hasta matarlos, a veces para convertirlos a su vez en compañeros
de la eternidad...

        No es ese el peor de los retornos, he de contaros que escuché no
hace mucho una historia que no podré olvidarme jamás, máxime cuando leo
historias como la que me ha animado a escribir estas lineas, fue el otoño
pasado, en unos días hará un año, salí de trabajar tarde, debíamos de
terminar el estudio de una oferta para presentarla a unos clientes, yo me
ocupo de la determinación de precios básicos y opte por acabar esa tarde
para que los de producción pudieran seguir con su parte en todo el día
siguiente, ya de noche cerrada y sin gente por las calles me dirigí a casa
demorandome en la observación de la noche, al doblar una esquina,
inesperadamente, los vi, eran tres hombres, dos de ellos me daban la espalda
pero puedo suponer que eran jovenes por su complexión y vestimentas, de
estos uno sujetaba con un puño por la pechera al tercero, que de rodillas y
con los brazos abiertos y levantados con las manos a la altura de los
hombros lo miraba fijamente con la boca abierta con una mueca de pánico, por
si me quedaba alguna duda, el otro hombre de los que me daban la espalda le
lanzó un puntapié al costado fue entonces cuando vi un destello metálico en
su mano, sin duda una navaja o un cuchillo. No pude reprimir el gritar algo,
no recuerdo lo que dije, sólo recuerdo que calculé rastreramente que si se
volvían contra mi nos separaba suficiente distancia como para salir
corriendo y escapar inmune, por suerte el efecto que conseguí fue que tras
mirarme salieran corriendo precipitadamente en dirección opuesta a la que yo
estaba.

        Me acerqué al hombre que quedó mirando el suelo, jadeando y apoyado
en sus manos, lo ayudé a incorporarse, la mortecina luz de las farolas daban
un color irreal a su piel, sus ojos reflejaban la mayor de las tristezas, la
ausencia total de esperanzas.
        -Ha impedido usted que me mataran-. Me desconcertó, el tono no era
de agradecimiento o al menos de alegria, cuando las palabras merecian lo uno
o lo otro.
        -Bueno, no tiene importancia, -acerte a decir-, cualquiera lo
hubiera hecho.
        -En efecto, cualquiera lo hubiera hecho, si no hubiera sido Ud.
habría sido otro, alguien habria de haber pasado, esos hombres estaban a
punto de acabar con esto y Ud. u otro habría de pasar e impedirlo, pero no
se preocupe tampoco es su culpa.
        Dicho esto se dio media vuelta sacudiendose las perneras y las
palmas de las manos, definitivamente no entendía nada.
        -¿Qué es lo que le ocurre?-, exclamé, cuando lo hice, se giró, me
miró con esos ojos sin fondo, sin expresión y me contó su historia:
        -Desde hace mas de lo que para mi es ya una eternidad en mi vida
existe sólo el dolor y la soledad, alejese de mi, olvide que me ha visto,
que ha hablado conmigo, sólo atraigo la desdicha a quien se me acerca, no
pude ni puedo vivir con mujer por que la perderé, no pude ni puedo tener
amigos por que morirán, en la casa donde duermo entra la desgracia, la mesa
donde como dejará de tener comida, no recuerdo quienes eran mi familia, los
perdí, el comercio al que entro cierra, el caballo que cabalgo, enferma, el
tren que me lleva descarrila, el autobús al que subo, vuelca,  y Ud. ha
evitado que esos hombres me mataran acabando con esto, ¡qué hicieran
justicia!, Ud. me salvo, triste ironia, nunca saldré de este eterno retorno.

        Cuando terminó se alejo de mi, no pude contestarle, me dejo
completamente anodadado. Ha pasado ya algún tiempo desde entonces como ya os
he dicho, no nos adjudicaron el contrato que estaba preparando aquella
tarde, es mas poco después una desgraciada operación financiera hizo que
cerraran la empresa en la que trabajaba, ahora estoy sin trabajo, ya sabeis
que a los mayores nos es dificil encontrar trabajo, por otra parte mi esposa
me abandono al poco tiempo y mis hijos desde entonces


José Carlos Botella Pérez.
josecbp@ctv.es