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[MC] cuento



Hola Carles
Me alegra que te haya gustado el cuento, sobre todo que te haya divertido, es lo que pretendía.
Sobre el paradero de la piloto López te puedo decir que, a través de mis contactos con la Compañía, he podido averiguar que se encuentra en un planeta llamado Asturias II. Pronto tendremos noticias suyas.
Ayer leí tus cuentos, todavía no lo había hecho, me gustó mucho "L'antiroswell" y también "Estel del matí, estel del vespre" aunque pienso que este ultimo deberías alargarlo, la historia da para mas. Podría darte una tercera versión para "mateu-las, mateu-las".
He revisado la puntuación, tienes razón las comas y los puntos son mi cruz, unas veces pongo demasiados y otras ninguno. Una amiga estuvo a punto de ahogarse, después de leer una parrafada mía en la que no había ningún signo de puntuación. He cambiado algunas frases, si sigo revisándolo acabare cambiándolo todo, te envío la ultima versión.
Estos son mis datos:
Esperanza Ródenas Sánchez (Valencia 1964). Mi paso por la Universidad fue frustrante y aburrido, mis estudios de Graduado Social mas aburridos todavia. He trabajado como administrativa, socorrista y dependienta, ahora estoy en paro. Leo mucha ciencia ficción hard, e intento escribir.
Saludos y gracias por publicar mi cuento.

¿Qué hago aquí?

Ya llevaba un mes allí, claro que el tiempo no importaba mucho en aquel asqueroso planeta minero. Al principio no lograba acostumbrarse la luz era demasiado tenue, de un amarillo sucio, nunca aumentaba ni disminuía. Trabajaba sola, eligió el exterior, pensó que era la mejor opción. Pero días después, cuando empezó a conocer a la gente y tras soportar toda clase de bromas y risas a sus espaldas descubrió que la superficie era el peor destino, nadie lo quería. Ahora ya le daba igual, había caído desde muy alto. Había rozado la gloria, demasiado cerca como para aparecer de repente  entre rocas humeantes, en el planeta más lejano y oscuro que la Compañía pudo encontrar. Y además conservar la cabeza sobre los hombros.
Los días se amontonaban igual que las rocas, uno sobre otro sin forma definida. El trabajo era duro y monótono, pero le permitía pensar. Conducía un extractor-cargador ultimo modelo, le avisaba cuando estaba lleno y solo tenia que conducirlo hasta la planta transformadora, así hora tras hora y día tras día. Normalmente pensaba en su desgracia, en como había llegado allí y porqué, analizaba una y otra vez las causas, la situación, todo. Siempre llegaba a la misma conclusión, en iguales circunstancias volvería a repetirlo.
    
Todo empezó el día que dejó su nave en el hangar de reparaciones.
En cuanto vio al mecánico corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, eran viejos amigos. Santiago siempre se alegraba de verla, le dio unas cuantas palmaditas en la espalda y  le dijo que estaba más  delgada. Ella protestó y cambio de tema dirigiéndolo hacia la nave. 
-Bueno, bueno...  revisión rutinaria ¿eh?
-Eso espero Santi, aunque podrías mirar las transmisiones, la computadora me dijo que algo andaba mal justo al iniciar el salto, pero no le hice mucho caso, compruébalo por sí acaso. 
-Vale, ¿qué tal fue la caza?.
Lo cogió por los hombros y lo llevo hacia una zona menos transitada, Santiago la miró intrigado mientras ella empezaba a hablar en voz baja.
-Creo que es algo grande, Santi, -miró alrededor para cerciorarse de que nadie podía oírlos- un asteroide entero de Rocas XX al menos 2 Km de diámetro. Todavía es un secreto, acabo de soltarlo en el muelle 5.A y ya han tomado medidas de máxima seguridad, pero seguro que mañana lo sacan en las noticias. Voy a ser famosa Santi.
-¡¡Rocas XX!!.  Y dices que al menos 2 Km, eso es la captura más importante de la Compañía desde que se descubrió el valor de esas rocas. Vas a ser la cazadora más famosa de la galaxia y posiblemente la más rica.
-.... rica, famosa, ahora todo me da vueltas. Por cierto me han dicho que mantenga la boca cerrada. No te rías..., y no digas nada, de todas formas mañana lo sabrá todo el mundo
Al día siguiente un mecánico que no era Santiago, le comunicó que su nave debía estar un mes en el dique seco. Quiso hablar con su amigo, había tenido que salir urgentemente, le dijeron. 
Se dirigió al muelle 5.A del Astropuerto, estaba cerrado y los polis custodiaban todos los accesos. Casi la fríen cuando les dijo que quería ver "su" asteroide.
 El Jefe no la había ascendido, ni siquiera la había felicitado, el tipo no era muy simpático, pero aquello no se parecía en nada al recibimiento que esperaba.
-Descanse. Mañana a primera hora la quiero trabajando en un informe detallado  y exhaustivo. Solo podrá salir de su apartamento cuando lo tenga.
-Pero jefe, la computadora tiene todos los datos, puede pedírselos a ella. Y eso de no poder salir me suena a arresto, después de todo......
-Después de nada, ya tengo el informe de la computadora, ahora quiero el suyo. Desaparezca, se acabo la conversación.
Le llevo tres días preparar el maldito informe "exhaustivo". En las noticias no sacaron nada, debía ser más gordo de lo qué se imaginaba y por eso lo mantenían en secreto. Pero entonces, ¿por qué nadie la felicitaba?. Tampoco llamó nadie de la Compañía, ningún piloto estaba al corriente de su caza, seguro. En cuanto terminara saldría a recorrer los bares de la Estación, la noticia no tardaría en saberse. Ya oía los comentarios "Leo, la mejor cazadora de la Galaxia".  
 Era curioso, mientras hacía el informe observó cuanto dependía de la computadora, y el poco caso que hacía a su propia percepción. Afortunadamente tenía una buena memoria, una memoria fotográfica, y podía activarla siempre que quisiera, sin necesidad de hipnosis ni drogas. Otros pilotos lo necesitaban, ella no.
Cuando lo tuvo ni siquiera lo revisó, y en el momento de pulsar la tecla de envío decidió que sería mejor entregarlo personalmente.
 Fue en la entrada del edificio justo cuando se sometía al análisis de retina...
-No parpadees López, así no hay manera...
-Perdona pero esto me hace llorar, no me acostumbro.
Decidió que debería hecharle un vistazo antes de entregarlo, se metió en una cabina... Allí estaba, maldita sea, ¿cómo no se había dado cuenta antes?
-Veo qué está usted aquí López.  -Nelson, la chatarra con ruedas que el Jefe llamaba ayudante, la había localizado-.
-Hola Nelson, estaba revisando el informe. -Pensaba rápidamente, tenía que salir de allí-.
-Acompáñeme López. -una especie de pinza la cogió del brazo-.
Ahora ya no tenía escapatoria.
Las transmisiones, las jodidas transmisiones, si hubiera hecho caso a la computadora se habría dado cuenta, lo que parecía un fallo, era una transmisión real. Y no procedía del espacio exterior, venia directamente de su cola, en concreto del asteroide que acababa de capturar. En su interior había algo o alguien intentando comunicar con ella. Ahora lo veía claro y ahora ya no servia de nada.
La sala donde la condujo Nelson estaba llena de gente, aquello no le gustaba nada. El Jefe, con cara de pocos amigos, hablaba con unos tipos que le fueron presentados como diplomáticos de la Tierra, no le hizo ninguna gracia que la miraran así, parecía que quisieran comérsela cruda allí mismo. También había unos técnicos manipulando un aparato,  ¡un confesor!, no de ninguna manera no se dejaría...... 
Todo fue muy rápido, aún pataleaba y se negaba con todas sus fuerzas a la conexión cerebral del "confesor", cuando noto que algo se introducía en su mente impidiéndole hablar y moverse, duró solo unos minutos, para ella fueron horas. Un representante del cuerpo diplomático pidió un escáner, ella lo miro con odio, si no hubiera estado conectada aquel cretino habría escuchado expresiones sin traducción para la mitad de los idiomas conocidos. Cada segundo era una tortura si duraba un minuto más se borrarían todos sus archivos, seguro.
 Cuando por fin la desconectaron le inyectaron algo contra el dolor, contestó a todas las preguntas y también ignoro todas las amenazas. Después la obligaron a comparecer ante los Venturianos, para pedir disculpas -dijeron-. Acababan de salir del interior de "su" asteroide, eran doce seres bajitos mirándola fijamente y alzando los tentáculos delante de su cara con intenciones poco amistosas, no pudo decir nada. El cristal que los separaba le salvo el pellejo.
 Casi inmediatamente y sin saber muy bien como había llegado hasta allí, se encontró en el interior de una nave de carga apunto de despegar, le dieron un petate con algunas de sus pertenencias que alguien se había molestado en recoger. La acomodaron en una especie de cuarto trastero. Ningún miembro de la tripulación dijo nada pero pudo ver algunas sonrisas. Pasados unos días le comunicaron cual era su destino y en que situación se encontraba. Fue entonces cuando recibió, a través de extraños canales, una copia de aquel informe "confidencial":     





 INFORME DE LA COMPAÑÍA DE EXTRACCIONES EXTERIORES

 A petición del cuerpo diplomático terrestre.

En respuesta a su reclamación urgente de explicaciones a cerca de lo que ustedes llaman "secuestro ilegal de Venturianos". Exponemos qué:

1. No estamos al corriente de las investigaciones de los Venturianos sobre Rocas XX, suponemos que ustedes tampoco, o nos habrían informado.
2. Si los Venturianos deciden recubrir un asteroide de Rocas XX y meterse dentro sin informar a los demás mundos interesados en este tipo de rocas, se arriesgan a ser capturados, como desgraciadamente ha ocurrido.
3. Acusar a nuestra piloto Leonor López de secuestro nos parece excesivo. A fin de cuentas ella no podía saber que dentro del asteroide había doce científicos Venturianos haciendo quien sabe que experimentos.
4. Su pretensión de hacernos pagar una indemnización carece de base legal, todo nuestro equipo de abogados trabaja en ello. Tampoco tendrán la cabeza de nuestra piloto, ni ustedes ni los Venturianos. Ya nos hemos ocupado de que reciba un castigo ejemplar en un destino digamos, lejano.
5. Nos consta que los Venturianos han llegado sanos y salvos a su planeta. Si sus relaciones con la Tierra pasan por momentos tensos no es asunto de nuestra competencia. De todas formas ustedes no tuvieron que sufrir los insultos y amenazas que vertieron sobre nuestros inocentes científicos, cuando al fin pudieron salir del interior del asteroide. Por no hablar del susto que se llevaron nuestros hombres al ver que las rocas se abrían.
6. El asteroide nos lo quedamos. Si quieren investigarlo pueden venir.
                                                                                        Fdo. : El Jefe.


Cuento de: Esperanza Ródenas. 1997-06-24